Índice
En Portada
El efecto espejo
Artículos
Buzón
Cultura
Días extraños
El santo oficio
Tecnología
Negocios
Humor
 
    
 
   

Las maravillas del nuevo celular
Mounstruo de bolsillo
por Frank Rose


TOKIO.- El lugar pulsa con expectativa y ansiedad. Diecisiete pisos más arriba se encuentran las oficinas del coloso corporativo detrás de i-mode, el servicio de internet más exitoso del mundo -prácticamente el único exitoso.

Hasta ahora, la internet sin cables ha fracasado espectacularmente en todo el mundo, a excepción de Japón. WAP, el protocolo de aplicación sin cables que se suponía que conectaría a los usuarios de teléfonos celulares a internet en Estados Unidos y Europa, es memorable por haber inspirado el eslogan "WAP is crap" ("WAP es una porquería"). Sin embargo i-mode, introducido con expectativas mínimas en febrero de 1999, ha atraído a más de 25 millones de suscriptores, la quinta parte de la población de Japón. Los nuevos suscriptores se inscriben a un promedio de 43 mil al día, 1.3 millones por mes. Jamás se hace mención de internet en los anuncios que ve el público; la i de i-mode es por "información" y el logo, una i larga y estilizada, hace juego con la i que señala los módulos de información en el Metro y los aeropuertos. El gusto japonés por los nombres de productos en inglés se extiende hasta DoCoMo mismo: los anuncios lo proclaman como acrónimo en inglés de "comunicarse a través de la red móvil" ("Do communications over the mobile network"), aunque dokomo también es una palabra en japonés, significa "en todas partes".

Con 39 millones de suscriptores a teléfonos celulares y un ingreso de 39 billones de dólares, DoCoMo ciertamente se encuentra en todo Japón, pero el resto del mundo lo sabe, y conoce a i-mode sólo por su reputación. Eso podría cambiar muy pronto. Desde hace aproximadamente un año, DoCoMo -Nippon Telegraph & Telephone es dueño de dos tercios- ha invertido en proveedores de acceso móvil en todo el mundo, incluyendo a AT&T Wireless, en Estados Unidos. Ahora está trabajando con sus socios para adaptar i-mode a sus mercados. También ha logrado control sobre AOL Japón, una operación difícil, que ahora se está presentando como DoCoMo AOL y tratando de unir i-mode a la internet por cable.

Aventajar las oportunidades de i-mode fuera de Japón se ha convertido en el juego preferido entre los conocedores de las comunicaciones sin cable. Japón ha generado un gran número de productos -desde el radiocasete portátil de Sony hasta el Pokémon de Nintendo- que resuenan en la sique global. Por otro lado, también es cierto que nadie en Coca-Cola dedica demasiado tiempo a preocuparse por Pocari Swat, la bebida verde pálida que es el artículo principal en las máquinas de venta de refrescos en Tokio. El concepto aceptado sobre i-mode es que funciona en Japón porque allí los hogares son demasiado pequeños como para acomodar computadoras personales de escritorio al estilo americano, porque de todas maneras pocos de ellos saben qué es Internet, y porque i-mode es un servicio patentado que está diseñado específicamente para usuarios japoneses. En otras palabras, i-mode es un golpe de suerte; las demás empresas de servicios no tienen de qué preocuparse.

 
   

Sin embargo, pocos proveedores del servicio aceptado se han aventurado más allá del lobby de DoCoMo, hasta el piso 33, donde i-mode es dirigido por 180 personas sentadas ante escritorios acomodados al estilo japonés, en un piso abierto -ni oficinas, ni cubículos, ni siquiera para Takeshi Natsuno, el director ejecutivo de i-mode, o para Keiichi Enoki, vicepresidente senior de DoCoMo. Al hablar con la gente de aquí uno comienza a darse cuenta de que i-mode tuvo éxito no porque Japón sea un mercado mutante, sino porque sus creadores hicieron todas las conjeturas correctas sobre la manera de establecer un servicio móvil de datos y cómo vendérselo al público.

Al igual que la mayoría de las historias de éxito, i-mode está diseñado para la gente que lo usa. Los aparatos telefónicos son fabricados por empresas electrónicas de marca, tales como Sony y Panasonic, pero DoCoMo subsidia una gran parte de los teléfonos a fin de mantener bajo el precio de los mismos: un modelo que generalmente cuesta 600 dólares se vende en menos de 350 dólares. Debido a que la red sin cables de DoCoMo se maneja por paquetes intercambiables, los usuarios sólo pagan por la cantidad de paquetes de datos que envían y reciben, no por la cantidad de tiempo que estén conectados, tal como sucede con la mayoría de las redes fuera de Japón. Se puede establecer conexión con unos 46 mil sitios no regulados con sólo escribir un URL, pero los mil 800 oficiales que ofrece i-mode son monitoreados constantemente por DoCoMo a fin de asegurarse de que se mantengan actualizados y atractivos, y de que sean fáciles de usar. Los sitios oficiales i-mode pueden cobrar entre 100 yenes y 300 yenes por mes (de 0.85 a 2.50 dólares), mismos que DoCoMo cobra por ellos por una tarifa de 9 por ciento. Y aunque estos sitios están creados con una versión compacta de HTML, el idioma de la red, términos como HTML o Web nunca aparecen en los anuncios de i-mode.

En el centro de todo esto hay una paradoja: i-mode depende de proveedores externos para todo, desde los aparatos telefónicos hasta el contenido, sin embargo está dirigido con tanto cuidado que nada queda librado al azar. Los críticos ven un jardín amurallado, más un centro comercial móvil que una red sin cables. Pero, en realidad, el éxito de i-mode se debe menos al hecho de estar amurallado que al hecho de que es obsesivamente atendido. Los usuarios son libres de abrir los miles de sitios no-oficiales y de agregarlos a su lista de favoritos para su acceso instantáneo. Pero al igual que las meticulosamente diseñadas entradas a las torres de oficinas de Tokio, i-mode es monitoreado por un pequeño ejército de empleados quienes, indiferentes al caos a su alrededor, eliminan hasta las malezas más infinitesimales a fin de asegurarse de que aquí, al menos, reine la perfección. "Se cultiva muy cuidadosamente" dice Kazumoto Robert Hori, oficial ejecutivo en jefe de Cybird, una empresa que crea los sitios de i-mode. "Muy, muy cuidadosamente."

Pero si i-mode no está exactamente amurallado tampoco es, hablando con propiedad, un jardín. Es mucho más que eso. Es un ecosistema complejo, un mundo automantenido en el que cientos de empresas, desde Bandai a Cybird, a la misma DoCoMo, se alimentan unas de otras para su propio beneficio. Como el agua, la luz del sol y la tierra, los elementos que componen este mundo se encuentran en todas partes. El truco es lograr la mezcla exacta de los mismos, tal como podría explicarle cualquiera que haya jugado alguna vez a ser Dios.

 
   

"¿Ha probado el karaoke en un teléfono celular? ¿No? ¡Es fabuloso!", Takeshi Natsuno se divierte mostrando lo que puede hacer i-mode. Sentado en una sala de juntas sin ventanas rotulada Sala de Prensa, abre un pequeño teléfono marca DoCoMo N503i Hyper -el número de modelo es la única pista de que esta fabricado por NEC- y comienza a apretar botones. Natsuno, alguna vez empresario de internet, dirige las operaciones nacionales de i-mode y las sociedades mundiales. Su rostro redondo y sus labios de un rojo brillante le dan una apariencia dulce, casi infantil. La impresión aumenta con su voz, que se agudiza a medida que asciende su excitación, algo que sucede cada 60 segundos aproximadamente. "¡Ésta es 'Imagina' de John Lennon!", exclama. "¡Es realmente divertido!" De pronto la pantalla del N503i estalla en patrones de margaritas multicolores que giran, y su pequeña bocina emite un sonido delirantemente suave. Mientras aparece la letra en inglés debajo de las margaritas, Natsuno mira la pantalla con dulzura y comienza a cantar: "Above us, only sky..."

La pasión de Natsuno por i-mode ha sido maravillosa para la industria del karaoke japonés, la que está reciclando una gran cantidad de música digital para vender como tonos de repique para los teléfonos móviles. A otras empresas del entretenimiento no les ha ido tan bien. El año pasado i-mode tuvo entradas mayores a los 2.9 billones de dólares, mucho más que los 300 millones del año anterior; los ingresos de DoCoMo subieron 2.6 billones, una gran parte de los cuales son atribuibles a los nuevos suscriptores atraídos por i-mode. Todo ese dinero tuvo que salir de alguna parte. Cuando el fundador de Daiei, la comercializadora más grande de Japón, dejó la empresa sumida en deudas ascendentes y ventas en descenso, culpó a los teléfonos celulares de sus problemas: los jóvenes que solían salir de compras ahora gastan su dinero bajando tonos de repique y enviándose correos electrónicos. De hecho, los problemas de Daiei iban mucho más allá de los teléfonos celulares, pero con cuentas que promedian los diez mil yenes (alrededor de 80 dólares), todo Japón está sintiendo lo que ya se conoce como el efecto DoCoMo.

Lo que se obtiene con i-mode es la libertad de permanecer conectado en todas partes. La tarifa básica es de sólo 300 yenes por mes, pero por cada paquete de 128-bytes de datos enviados o recibidos se paga un extra de 0.3 yen. Los paquetes intercambiables significan que no hay que perder tiempo marcando cada vez que se desea utilizar el servicio, y eso a su vez lo hace bastante rápido, aun cuando la red de DoCoMo transmite los datos a sólo 9.6 Kbps. La mayor parte de lo que se envía es correo electrónico, y debido a que está conectado todo el tiempo, nunca es necesario revisarlo; se ve en la pantalla del teléfono cada vez que llega uno. La hora pico de tráfico es a las 22:00 horas, cuando se acaba la hora de oro de la televisión y todos comienzan a enviarse correos electrónicos unos a otros comentando sus programas favoritos.

La mayoría de los sitios a los que se puede acceder en i-mode son "gratis", en el sentido de que no se paga un cargo de suscripción extra. Se puede leer las noticias de Bloomberg o Nikkei, o del People's Daily. Se puede hacer un tour virtual por el parque de diversiones de Estudios Universal en Osaka. Se puede entrar en las guías de ciudades tales como Tokio, Kyoto y Kobe. También es posible revisar las cuentas bancarias y transferir fondos; hacer reservaciones en hoteles y vuelos, algunas veces con grandes descuentos. También se puede buscar un empleo, un departamento o un automóvil; comprar y vender acciones, y enterarse del pronóstico meteorológico. Los cargos del paquete suben.

Algunos sitios de noticias e información cobran una tarifa mensual, pero la mayoría de los sitios en los que se paga dinero extra involucran asuntos más frívolos: tonos de repique, protectores de pantalla, todo lo que le saca el plástico que envuelve a los artículos comerciales y los convierte en propiedad personal. Este año, con el advenimiento de la animación (posibilitada por una licencia de Java pactada con Sun), la gama de opciones subió dramáticamente. Hello Kitty, la adorable gatita que ya lo adorna todo, desde las tarjetas bancarias hasta los hot-dogs, también aparece ahora en las pantallas de i-mode, dando la hora y haciendo un pequeño baile. La revista J@pan Inc reporta que nueve de cada diez de las descargas principales de Java que se hacen en i-mode son juegos -todo desde mah-jongg a Shit Panic, en el que se debe atrapar las cosas a medida que caen y tirarlas por el excusado. Pero también es famoso el Ratón Miguelito, y por sólo 200 yenes al mes se puede diseñar un reloj utilizando cualquier personaje de Disney que quiera y convertirlo en su protector de pantalla. "Cuando el reloj da la hora, las estrellas se apagan" dice Mark Handler, quien dirige las operaciones internacionales del Grupo Walt Disney Internet. "Es excitante verlo."

 
   

Los tonos de repique y los personajes de caricatura también tienen otros usos. Las personas programan sus teléfonos para que suenen con una versión de tono de repique del último éxito pop cada vez que llama el novio o la novia. Hasta utilizan i-mode para aliviar el estrés: observando a Hello Kitty en las pantallas de sus teléfonos, se relajan unos momentos mientras exclaman "¡Estoy curado!" Además i-mode probablemente es la mejor manera de pasar el tiempo. Dado que el autoempleo es cada vez más común, las empresas de todo Tokio están llenas de jóvenes divirtiéndose con hima otsubusu (literalmente "matando el tiempo libre") entre cita y cita. Las personas que solían dormitar en el Metro y los trenes ahora permanecen concentradas en sus teléfonos, jugando juegos y enviando correos electrónicos a sus amigos. Algo que rara vez verá hacer a alguien con su teléfono celular es hablar con alguien, dado que se considera descortés imponer la presencia a los que lo rodean. Ése es el motivo por el cual los teléfonos celulares japoneses pueden ser puestos en modo personal, lo que automáticamente desvía las llamadas entrantes a un correo de voz.

La palabra japonesa para teléfono celular es keitai, que significa "portátil", y no es difícil ver por qué tienen más éxito que las computadoras. "Sé lo que es internet" dice Giles Richter, publicista del sitio Web MobilMediaJapan.com, nacido en Estados Unidos, "pero aun así no quiero llevar mi computadora a todas partes". Los primeros keitai, los así llamados modelos de barra de dulce, tenían pequeñas pantallas en blanco y negro y eran aproximadamente de la mitad del tamaño de los celulares occidentales. Ahora, con el advenimiento del color y la animación, se están cambiando estos modelos por otros ligeramente más pesados, plegables, con pantallas más grandes de alta resolución. En un aparato elegante, combinan las funciones de tres aparatos estadunidenses diferentes: teléfono celular, minicomputadora y receptor de correo electrónico sin cables. "Ésta es la mentalidad de los electrónicos para el consumidor" dice Steve Mollman, editor en jefe de J@pan Inc. "Tiene que ser fácil de usar, tiene que ser divertido y, lo principal, no puede ser aburrido."

La tecnología es una expresión de la cultura que la produce. Japón dirige al mundo en el área de los electrónicos porque se trata de una sociedad que le da un gran valor a la conveniencia. Al crecer en Japón, uno se acostumbra a que lo cuiden. Hasta las salidas del Metro están meticulosamente marcadas, con señales y diagramas que marcan la ubicación de cada edificio cercano e indican cuál es la mejor escalera para llegar al mismo. Siga el camino marcado, y todo se facilita para usted. Al mismo tiempo, los japoneses sienten una repulsión innata por mottainai, o la "prodigalidad". Estados Unidos, con sus inflados programas de PC, sus "comidas de valor" súper grandes, y su política de pedalear para el metal, es un gran mottainai. Los japoneses prefieren lo limpio, sencillo y eficiente. Una estos impulsos y obtendrá el keitai, un teléfono celular/aparato de internet/minicomputadora que se cierra y cabe sin problemas en el bolsillo. "Lo han visto con los automóviles, lo han visto con los electrónicos", dice Mollman. "Ahora lo ven con los aparatos post-PC. Es Japón poniendo su sello en la época."

© Wired, septiembre de 2001
(Versión resumida del texto original)
Traducción: Ma. Alejandra Medrano Pizarro.